Desde muy pequeña viví momentos de gran lucidez que me permitían ver más allá de lo evidente. Con el tiempo comprendí que esa claridad no era algo extraordinario, sino una forma natural de percibir la vida.
Las emociones de los demás se volvían claras y dejaban de sentirse como “ajenas”; simplemente había una desidentificación del campo emocional y las transformaciones aparecían de forma natural desde el silencio. Aprendí a sostener esos estados con presencia, apertura y corazón, del mismo modo que vivo mi día a día, y la gracia se manifiesta en cada célula del cuerpo, ofreciéndonos el regalo de la vida.
Desde hace 16 años, Ibiza ha sido también el espacio donde esta sensibilidad se ha profundizado y donde mi camino ha tomado forma.
Mi camino no ha sido de acumulación, sino de deshacer. A través de experiencias profundas incluyendo vivencias fuera del cuerpo y dos cercanas a la muerte fui guiada a reconocer una verdad constante más allá del pensamiento y de la forma: una Presencia viva, silenciosa y amorosa que todos somos.
Comprendí que aquel estado nacía desde un silencio y una felicidad interna autorrevelada. Y fue entonces cuando comprendí que ese estado se anclaba en el corazón, inevitablemente, desde ahí se abría paso la verdadera transformación auténtica que nace del corazón, de un amor esencial que no dirige, sino que revela. La atención dejó de centrarse en la experiencia y se ancló en el Estado del Ser, revelándose una y otra vez, mientras comenzaba a habitar una conciencia plena de este estado en cada momento.
A lo largo de los años me he apoyado en distintas enseñanzas y prácticas que han servido como espejo:
Un Curso de Milagros, la astrología integrativa con la mirada junguiana
La obra de Adi Da y David R. Hawkins
Desde hace 6 años, de manera autodidacta, comencé a incorporar meditaciones diarias completamente en silencio.
KAP Trainer
Las enseñanzas vivas de Mooji
El trabajo de Joe Dispenza
Y, sobre todo, la entrega diaria a la Presencia y a mi hijo, uno de mis mayores maestros.
Todo nació de un llamado interno, del amor profundo por mi hijo. Comprendi que lo que transformo en mi se expande hacia el y hacia el mundo. En el sufrimiento uno cree ser eso; en la paz, uno se reconoce en La Paz. Empezar por uno mismo es lo mas potente que he presenciado. En seis años acompañando a mas de mil personas lo veo una y otra vez. Creo en ello con todo mi corazón.
Mi servicio nace de este reconocimiento. Mi papel es sencillo: sostener un espacio auténtico donde la verdad pueda revelarse cuando el yo se hace a un lado.